Nina Martínez - ematrona: conectamos matronas

Nina Martínez

Directora de Estudios ematrona

Matrona

Matrona.

Directora de Estudios ematrona

Nina es una persona especial en todos sus aspectos, motor de compañeras y con un carisma de esos que se encuentran muy de vez en cuando. Matrona de la primera promoción de EIR en España (1996), formada en la Unidad Docente de Valencia, concretamente en la ciudad de Alicante.  Doctora por la Universidad de Granada, su ciudad natal, y apasionada por aprender, por la docencia y la investigación.  Máster en Investigación y Avances en Medicina Preventiva y Salud Pública, Experta Universitaria en Investigación y Epidemiología Clínica, en Bioética, y en Género y Salud, desarrolla su actividad asistencial como matrona de paritorio, junto a la docente en la Universidad de Granada. Matrona por vocación, docente por convicción y madre por amor, compagina sus distintas facetas convencida de que las matronas somos los profesionales sanitarios que necesitan las familias  y las mujeres, no solamente durante el proceso de nacimiento y crianza, sino durante todo el ciclo vital de la mujer. Su lema: “lo imposible lo es, mientras lo parece”.

Desde tu responsabilidad como Directora de estudios ematrona ¿cómo ves el plan formativo específico y temático para matronas que se va a plantear desde vuestra plataforma?

El plan formativo que presenta la plataforma ematrona está cuidadosamente seleccionado para cubrir las necesidades de todas las matronas a lo largo de su carrera profesional. Las amplias competencias de las matronas, los avances científicos, y los cambios en las demandas sociales hacen que los contenidos recibidos durante la especialización resulten limitados en algunas áreas que requieren de profundización y actualización. El  abanico de recursos para formación que se oferta, por su calidad acreditada y variedad, permite a las matronas que puedan desarrollar un proceso continuo de aprendizaje y transferirlo a su contexto profesional, así como potenciar su competencia investigativa, generando conocimientos que permitan el avance de nuestra profesión.

Me gustaría preguntarte también por la bioética en la rutina diaria de la matrona, ¿que conflictos existen desde tu punto de vista con la matrona en este sentido? ¿se va a incidir dentro de la plataforma en esta área? Y ¿como afectaría entonces a las competencias de la matrona y a su formación?

Los principios de la Bioética moderna, y las bases legislativas que los protegen no han venido a formar parte del curriculum docente de las matronas, quizá debido al retraso en que han llegado a formar parte de la práctica sanitaria en nuestro país. Es por lo que aún hoy en día, el desconocimiento afecta directamente al trabajo de las matronas, y en definitiva a la salud de las mujeres. Por ejemplo, el principio de autonomía, requiere la toma de decisiones por parte de la mujer y su familia, de forma informada y libre de coacción y manipulación respecto a todas aquellas intervenciones que afecten a su salud o a la de su hijo por llegar. Sin embargo, aún hoy en día, hay matronas que piensan que el deber de informar atañe solamente al médico, o que las decisiones las hemos de tomar nosotras, ya que somos quienes tenemos el conocimiento y la experiencia necesaria, vulnerando así, no solamente un principio moral, sino una responsabilidad legal. Son muchos los dilemas éticos que tienen que afrontar las matronas en la actualidad. Cuestiones relacionadas con el inicio de la vida como el aborto, la tecnología reproductiva, los limites de la viabilidad fetal, o los derechos de las mujeres, requieren, hoy más que nunca, una adecuada formación ética de las matronas. Desde ematrona, pensamos por tanto, que el ejercicio profesional de las matronas, pasa por el conocimiento de los principios de la bioética, y como aplicarlos a la práctica diaria, así como la observancia de las leyes que rigen las relaciones entre profesionales y usuarias, ya que además de una obligación para nosotras, se constituye como un instrumento que mejora la atención sanitaria, y obstétrica en particular, reduce el número de quejas y demandas y, sobre todo, viene a  recuperar la verdadera relación terapéutica entre profesionales y usuarias y familias basada en la confianza y respeto mutuos.