Antibióticos macrólidos en el embarazo: ¿son seguros? - ematrona: conectamos matronas

Los macrólidos son un grupo de antibióticoa que incluyen la eritromicina, claritromicina y azitromicina entre otros, y que tienen efecto principalmente bacteriostático. Tras ser absorbidos, los macrólidos tienen buena difusión en los líquidos corporales, excepto en el LCR, y logran altas concentraciones en piel, oído medio, secreciones bronquiales, próstata, mucosa gástrica, granulocitos y macrófagos.

Han sido considerados los antibióticos de elección para las infecciones por estreptococos de grupo A y neumococos cuando no pueden usarse las penicilinas, por lo que se encuentran entre los antibióticos recetados con mayor frecuencia durante el embarazo en los países occidentales, aunque los macrólidos están considerados como medicamentos de clase C en la mayor parte del mundo occidental, específicamente durante el primer trimestre. Los estudios de la Universidad de Oxford lo han señalado repetidamente, pero este tema aún esto no ha sido abordado a fondo.

Los estudios de reproducción en animales con eritromicina o azitromicina no habían demostrado riesgo para el feto hasta ahora, aunque el asesoramiento sobre políticas sobre el uso de macrólidos en el embarazo varía según los países:

– Se emitió una advertencia contra el uso de eritromicina durante el primer trimestre de embarazo en Suecia en 2005, después de encontrarse una asociación entre macrólidos y malformaciones cardíacas.

– La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido aconseja que se prescriban alternativas a la claritromicina y la azitromicina durante el embarazo.

– Una revisión sistemática reciente sobre el uso de macrólidos durante el embarazo mostró evidencia consistente de un mayor riesgo de aborto espontáneo, pero evidencia menos consistente de malformaciones congénitas, parálisis cerebral y epilepsia.

Un estudio realizado por la University College de Londres (UCL), publicado en la revista científica BMJ, ha demostrado que existe asociación entre el uso de estos antibióticos durante la gestación y una serie de malformaciones que puede sufrir el recién nacido, como defectos cardíacos y genitales, así como trastornos del neurodesarrollo, como parálisis, epilepsia, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastorno del espectro autista.

El estudio se ha realizado sobre una muestra representativa muy amplia, con datos de una base de datos de atención primaria representativa del Reino Unido, basándose en datos de más de 104.000 niños nacidos en el Reino Unido entre 1990 y 2016 y a los que se les hizo un seguimiento de casi seis años.

Se compararon niños nacidos de madres que recibieron antibióticos macrólidos durante el embarazo con aquellos cuyas madres recibieron penicilinas, para minimizar los efectos de confusión debido a la infección.

MAYOR AUMENTO DEL RIESGO EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL EMBARAZO

El estudio encontró un aumento de malformaciones importantes en 186 de 8632 niños (21.55 por 1000) cuyas madres recibieron macrólidos, frente a los 1666 de 95973 niños (17,36 por 1000) cuyas madres recibieron penicilinas durante el embarazo.

El uso de macrólidos durante el primer trimestre se asoció con un mayor riesgo de cualquier malformación importante en comparación con la penicilina (27,65 frente al 17,65 por 1000), y específicamente de malformaciones cardiovasculares (10,60 frente al 6,61 por 1000).

La prescripción de macrólidos en cualquier trimestre se asoció con un mayor riesgo de malformaciones genitales (4,75 frente al 3,07 por 1000, principalmente de hipospadias).

La eritromicina en el primer trimestre se asoció con un mayor riesgo de cualquier malformación mayor (27,39 frente al 17,65 por 1000).

¿QUÉ NOS APORTA ESTA INVESTIGACIÓN?

Del estudio presentado podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • La prescripción de antibióticos macrólidos durante el primer trimestre del embarazo se asoció con un mayor riesgo de cualquier malformación importante y específicamente malformaciones cardiovasculares en comparación con los antibióticos de penicilina.
  • La prescripción de antibióticos macrólidos en cualquier trimestre se asoció con un mayor riesgo de malformaciones genitales.
  • Los antibióticos macrólidos se deben usar con precaución durante el embarazo y, si es posible, se deben recetar antibióticos alternativos hasta que haya más investigaciones disponibles.

BIBLIOGRAFIA

  • Fan et al., 2020; “Associations between macrolide antibiotics prescribing during pregnancy and adverse child outcomes in the UK: population based cohort study”; BMJ 2020;368:m331; doi: https://doi.org/10.1136/bmj.m331