Lo que históricamente se ha dado en llamar “clases de preparación al parto”, “clases de educación maternal”, o programas de “educación prenatal”, comenzaron a desarrollarse hace casi un siglo, con el objetivo principal de reducir el dolor experimentado durante el trabajo de parto y mejorar con ello los resultados del parto. Se basaron en las teorías de Lamaze (1956), Grantly Dick-Read (1944) y otros (Simkin y Enkin, 1989).

Los estudios que investigan sobre el efecto de la educación prenatal se han centrado, hasta hace poco, principalmente en los resultados y patrones de asistencia en el parto y el parto. En la década de 1990, la “preparación para la maternidad” de muchos programas de educación prenatal se había fortalecido y mejorado. Sin embargo, la investigación sugirió que se requerían más cambios.

MIEDO A LO DESCONOCIDO

El embarazo evoluciona con muchos cambios psicológicos y sociales en la vida de una madre. Las mujeres que nunca han tenido hijos, tienen los factores estresantes adicionales de convertirse en madres “nuevas”, además de experimentar el trabajo de parto por primera vez. El miedo al parto es un problema común al final del embarazo, y los estudios demuestran que puede complicar el trabajo de parto, provocar depresión posparto y dificultades en la relación madre-hijo.

La educación prenatal tiene como uno de sus objetivos preparar a las mujeres para el estrés del embarazo, el parto y la maternidad. Los estudios han demostrado que las pacientes con un miedo severo al parto que realizaron cursos especiales de “psicoeducación” durante el embarazo tuvieron una tasa más baja de partos por cesárea debido a las solicitudes de las pacientes, una tasa más alta de parto espontáneo, mejores posibilidades de iniciar la lactancia y son menos propensas a desarrollar síntomas de depresión durante el período posparto, en comparación con los que no asistieron a tales intervenciones educativas (2, 3 y 4)

Tomando como base estos estudios, se ha realizado una investigación en el Centro Médico Edith Wolfson de Holon (Israel) que ha encontrado interesantes hallazgos sobre la eficacia de las clases preparto en madres primerizas: la participación en clases de parto tiene un impacto positivo en el resultado del embarazo.

LA INFORMACIÓN ES FUNDAMENTAL

Elaborado sobre una muestra de 300 mujeres que habían dado a luz por primera vez, los investigadores han descubierto que las madres primerizas que habían tomado clases previas al nacimiento del bebé sobre cómo se desarrolla un parto, el control del dolor y los principales problemas que pueden surgir en el postparto, tenían más probabilidades de tener partos vaginales normales y reducían las posibilidades de intervenciones debido a complicaciones en el parto.

“No sabíamos el impacto que las clases de preparación al parto tienen en los resultados del mismo pero, por primera vez, hemos comprobado que estas reducen los riesgos”, explica el doctor Ohad Gluck, autor principal del estudio.

Los cursos de preparación para el parto en el Wolfson Medical Center están dirigidos a mujeres y sus acompañantes, comenzando a las 30-32 semanas de gestación, e incluyen dos sesiones de 3 horas cada una. El curso incluye charlas teóricas, apoyadas por videos y demostraciones prácticas, sesiones de práctica y un recorrido por la sala de partos y el departamento de maternidad.

Todas las sesiones se llevan a cabo en grupos pequeños, de hasta siete parejas, por una matrona certificada del hospital. Los temas discutidos en las conferencias incluyen: mantener un estilo de vida equilibrado; signos de parto y cuidado en la sala de partos; posibles problemas más comunes en el parto, diferentes modos de trabajo de parto, como partos por cesárea e instrumental o “trabajo de parto natural”; manejo del dolor (anestesia epidural, analgésicos, narcóticos) y discusión sobre los pros y los contras de cada método de alivio del dolor; tipos de intervenciones de parto; el papel de la pareja durante el parto; creación del vínculo con el recién nacido; amamantamiento; el comienzo de la maternidad; y problemas en el período posparto.

EFECTO POSITIVO DE LOS CURSOS

Los resultados de este estudio, en el que se compararon a madres primerizas que no realizaron los cursos y con características similares a las madres participantes en estos cursos, han señalado que el 81% de las mujeres que participaron en estos cursos tuvieron partos vaginales normales, frente al 59% de las que no las recibieron y se encontraban en el grupo de comparación.

El presente estudio demuestra que las mujeres que asistieron a clases de parto tuvieron una tasa más alta de parto vaginal espontáneo y una tasa más baja de parto instrumental. Incluso después de ajustar por factores de confusión clínicos y socioeconómicos significativos, las mujeres que participaron en las clases de parto habían aumentado la probabilidad de tener un parto vaginal espontáneo.

Sólo 12 mujeres de las que recibieron las clases necesitaron una intervención durante el parto, en comparación con las 36 mujeres que si requirieron algún tipo de intervención del grupo de comparación. Las tasas de cesáreas en ambos grupos fué similar.

Cabe señalar que los hallazgos del presente estudio, de tasas más bajas de parto instrumental entre pacientes que participaron en clases de parto, pueden sugerir que la preparación adecuada para el trabajo de parto y el parto y el conocimiento prenatal contribuyen a la cooperación materna con las instrucciones de matronas y obstetras, conduciendo a una menor necesidad de intervenciones.

La prevalencia similar de la lactancia materna entre los dos grupos estudiados puede sugerir que la disponibilidad de consultas individuales sobre asistencia y apoyo, después del nacimiento, tiene el mayor impacto en la duración de la lactancia materna.

Uno de los puntos sobre el que los investigadores ponen el foco es que las mujeres que asistieron a estas clases reportaron mayores niveles de educación e ingresos. Motivo por el que solicitan que este tipo de preparación al parto cuente con una mayor difusión entre todas las embarazadas, independientemente de su grupo social, debido a los beneficios que reporta en las embarazadas primerizas, ya que educan a las mujeres sobre la lactancia, los síntomas y riesgo de depresión postparto y las ayudan a reducir la ansiedad de cara al parto.

Como conclusión, las mujeres nulíparas que asistieron a clases profesionales de parto durante el embarazo tuvieron mayores probabilidades de un parto vaginal espontáneo exitoso y una menor tasa de parto instrumental.

El presente estudio no está exento de limitaciones. Una de ellas es que hay una muestra relativamente pequeña del grupo de estudio, probablemente como resultado del diseño del estudio, en el que sólo se incluyeron mujeres nulíparas que tuvieron cursos de parto similares. Es posible que un tamaño de muestra más grande tenga suficiente potencia para demostrar diferencias estadísticamente significativas adicionales, como la tasa de partos por cesárea.

Bibliografia:

  1. The impact of childbirth education classes on delivery outcome. Ohad Gluck  Tally Pinchas‐Cohen  Zvia Hiaev  Hanny Rubinstein  Jacob Bar  Michal Kovo. First published: 07 January 2020 https://doi.org/10.1002/ijgo.13016
  1. Rouhe H, Salmela-Aro K, Toivanen R, Tokola M, Halmesmäki E, Saisto T. Resultado obstétrico después de la intervención por miedo severo al parto en mujeres nulíparas: ensayo aleatorizado. BJOG. 2013; 120: 75 – 84
  2.  Saisto T, Toivanen R, Salmela-Aro K, Halmesmäki E. Psicoeducación grupal terapéutica y relajación en el tratamiento del miedo al parto. Acta Obstet Gynecol Scand. 2006; 85: 1315 – 1319.
  3. Lu MC, Prentice J, Yu SM, Inkelas M, Lange LO, Halfon N. Clases de educación sobre el parto: disparidades sociodemográficas en la asistencia y la asociación de asistencia con el inicio de la lactancia materna. Matern Niño J Salud. 2003; 7: 87 – 93.

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