La Declaración de los derechos del niño, adoptada y aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante su resolución 1386 (XIV) el 20 de noviembre de 1959, es el tratado más ratificado de la historia y los 195 Estados que lo hicieron tienen que rendir cuentas sobre su cumplimiento al Comité de los Derechos del Niño.

En el preámbulo expone que “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”

En su Principio IV declara : “El niño tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberá proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y posnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados”.

La Convención de los Derechos del Niño fue firmada y aceptada el 20 de noviembre de 1989, y su cumplimiento es obligatorio para todos los países que la ratifican (ya ha sido aceptada por todos los países del mundo excepto Estados Unidos). En su artículo 24 expone:
“Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud…”

Para la Organización Mundial de la Salud, la lactancia materna no es un medio para obtener el máximo estado de salud del recién nacido y del niño pequeño: es un fin de salud en sí misma.

Por ello recomienda la lactancia exclusiva durante los seis primeros meses de vida y, a partir de entonces, debe introducirse la alimentación complementaria, de forma progresiva, pero manteniendo la lactancia materna hasta los dos años o más, ya que el alimento principal del lactante es la leche materna.

En este sentido, la OMS indica que la leche materna aporta multitud de beneficios para los recién nacidos ya que “es el alimento ideal para los recién nacidos y lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes de la infancia como la diarrea y la neumonía (…)”

Para mantener la lactancia materna es imprescindible la continuidad de la misma, es decir, se aconseja no interrumpirla durante veinticuatro horas y luego reanudarla, ya que ello perjudica la producción de la leche materna, pudiendo además afectar a la salud emocional del niño. Es evidente que durante el período de lactancia el bebé depende principalmente de su madre.

Ante toda esta documentación, declaraciones, derechos y evidencias acerca de la salud del recién nacido y del bebé, os exponemos un caso para que podáis opinar y compartir vuestra experiencia,acerca de ciertas situaciones especiales que se nos presentan y cuál sería la actitud más lógica para proceder.

Nuestra compañera Marta nos presenta el siguiente caso expuesto por una madre en su consulta de matrona:

“Adela es madre de Paula, una bebé de cuatro meses a la que ha amamantado desde su nacimiento con lactancia materna exclusiva; la niña goza de un perfecto estado de salud. Adela ha renunciado a su trabajo para poder dedicarse por entero al cuidado de su hija (es autónoma). Esta decisión ha hecho mella en la relación con su actual pareja, el padre de Paula, y ambos han decidido separarse de mutuo acuerdo. Hasta aquí todo más o menos bien; salvo que el padre de Paula exige un régimen de visitas de la niña, y no atiende a razones sobre la situación ni edad de la niña. El padre quiere que se le respeten sus derechos y estar sólo con su hija los días y fines de semana que se le adjudiquen según el régimen que se establezca. Adela ha alegado que la niña, Paula, está alimentándose con lactancia materna exclusiva, y que, como todas las recomendaciones exponen, ésta debe ser “exclusiva y a demanda”, con lo que ello conlleva para argumentar la “no separación” de su hija. El padre de Paula argumenta que a su hija “no le va a pasar nada porque tome biberón”, y que él “tiene derecho a estar con su hija”.

¿Qué opináis al respecto? ¿Cuál es vuestra posición? ¿Qué ayuda podrías proporcionarle a Adela? Sabéis de la existencia de legislación al respecto?

Por favor, dejadnos vuestros comentarios e intentemos arrojar un poco de luz ante el aparente vacío legal inexistente.

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