Microbioma humano: la lactancia materna es más importante que el tipo de parto - ematrona: conectamos matronas

La compleja comunidad microbiana que habita el ser humano, nuestro microbioma, los microbios que viven en nuestro intestino y en otras partes de nuestro cuerpo, juegan un papel fundamental en nuestra salud. La compleja relación existente con estos microbios regula aspectos y funciones fundamentales del cuerpo humano, como la absorción de nutrientes, la regulación del sistema inmune e incluso la protección frente a otros organismos que pudiesen causar enfermedad.

Se sabe además que cuando esta relación entre microorganismos y huésped (nosotros), no se encuentra en una relación equilibrada puede dar lugar a múltiples enfermedades, como pueden ser enfermedades inflamatorias del intestino, diabetes tipo 2 e incluso el cáncer colorrectal.

Del mismo modo, esta “disbiosis” en los lactantes se asocia con enfermedades inflamatorias del intestino, enfermedad de Crohn, diabetes tipo 1, enterocolitis necrosante y asma.

Sin embargo, los mecanismos por los cuales un niño adquiere estos microbios, y de qué fuente, permanecen en gran parte inexplorados. La creencia arraigada de que un bebé es estéril al nacer ha sido cuestionada por un número creciente de informes que aportan evidencia de la siembra intrauterina (aunque el papel y la importancia de la colonización microbiana prenatal todavía están abiertos a debate).

Lo que es más claro es que la colonización microbiana extensa comienza después del parto. Varios factores cruciales se han relacionado con el desarrollo temprano del microbioma infantil, incluido el modo de administración y la edad gestacional al nacer, así como otros factores influyentes que incluyen uso de antibióticos maternos e infantiles y método de alimentación (fórmula o lactancia materna).

La exposición ambiental más amplia y las relaciones esenciales tempranas, particularmente con la madre también juegan un papel fundamental en la adquisición microbiana temprana y en el periodo infantil.

Sin embargo, no ha habido una amplia evaluación de las múltiples fuentes potenciales de transmisión de microbios en la madre, y de cómo finalmente contribuyen a la adquisición del microbioma infantil a las pocas horas del nacimiento y durante los primeros meses de vida.

Con esta finalidad, Nicola Segata de la Universidad de Trento, Italia, y sus colegas han presentado un estudio donde se investiga la relación entre la madre y el recién nacido y las posibles fuentes maternas de transmisión microbiana (piel, leche materna, fecal, vaginal y oral) que pueden intervenir en el desarrollo de la microbiota del bebé.

Se siguió y evaluó el impacto de los microbiomas maternos en el desarrollo de comunidades microbianas orales y fecales infantiles desde el nacimiento hasta los 4 meses de vida. Todos los bebés fueron amamantados exclusivamente a los 3 días, 96% a 1 mes y 56% a los 4 meses. Del 44% de los lactantes no exclusivamente amamantados a los 4 meses, el 16% de los lactantes se alimenta exclusivamente con fórmula.

TRANSMISION DE MICROBIOS MADRE-HIJO

Los resultados del estudio muestran una alta diversidad microbiana en el microbioma intestinal infantil incluso en el primer día de vida, pero esta diversidad disminuye drásticamente dentro de la primera semana, y se recupera gradualmente durante los siguientes 4 meses. Este hallazgo sugiere una colonización temprana con diversidad de especies microbianas procedentes de la madre que luego decrecerá y mantendrá sólo una parte de esta biodiversidad temprana. “Esto no significa que no sean importantes. Los organismos que están allí en primer lugar probablemente ayuden a formar el sistema inmunológico del bebé”, manifestó el Dr. Segata.

Las bacterias intestinales de la madre dominan progresivamente el microbioma intestinal del bebé. El estudio descubrió que la leche materna era probablemente la fuente más importante de estos microbios. De hecho, la lactancia tuvo un efecto mayor en el microbioma del bebé que los microbios que recogieron del canal de parto de su madre.

El impacto en el microbioma infantil de los partos vaginales versus los nacidos por cesárea es un tema de investigación candente, ya que algunos profesionales están realizando una técnica en la que impregnan a los bebés con un hisopo de fluido vaginal después de haber nacido por cesárea, con la esperanza de que les proporcione un buen conjunto de bacterias intestinales.

TRANSMISIÓN MICROBIANA CONTÍNUA

Curiosamente, los investigadores encontraron que la transmisión microbiana de la madre es un proceso continuo, con algunos tipos de bacterias que aparecen en los bebés semanas o meses después del nacimiento. Además, las bacterias de la madre también eran mucho más propensas a persistir en el bebé en comparación con las bacterias de otras fuentes en un entorno más amplio.

Uno de los hallazgos más intrigantes fue que algunas de las bacterias transmitidas de madre a hijo pertenecen a especies desconocidas no descritas anteriormente. “Estas especies son potencialmente muy importantes para nuestra salud y se hubiera esperado que ya las hubiesen descubierto”, dice Segata.

En ese sentido, una investigación publicada en agosto del año pasado en la revista PNAS, encontró que cerca del 99% de los microbios humanos son desconocidos para la ciencia. Aun así, los científicos están buscando formas de darle un uso.

Bibliografía

Ferretti, P., Pasolli, E., Tett, A., Asnicar, F., Gorfer, V., Fedi, S., Armanini, F., Truong, D., Manara, S., Zolfo, M., Beghini, F., Bertorelli, R., De Sanctis, V., Bariletti, I., Canto, R., Clementi, R., Cologna, M., Crifò, T., Cusumano, G., Gottardi, S., Innamorati, C., Masè, C., Postai, D., Savoi, D., Duranti, S., Lugli, G., Mancabelli, L., Turroni, F., Ferrario, C., Milani, C., Mangifesta, M., Anzalone, R., Viappiani, A., Yassour, M., Vlamakis, H., Xavier, R., Collado, C., Koren, O., Tateo, S., Soffiati, M., Pedrotti, A., Ventura, M., Huttenhower, C., Bork, P. and Segata, N. (2018). Mother-to-Infant Microbial Transmission from Different Body Sites Shapes the Developing Infant Gut Microbiome. Cell Host & Microbe, 24(1), pp.133-145.e5. https://www.cell.com/cell-host-microbe/fulltext/S1931-3128(18)30317-2