El número de cesáreas ha aumentado en todo el mundo desde hace varios años. Un estudio general muestra las ventajas y desventajas que esto tiene para las madres y los bebés.

El número de cesáreas está aumentando en todo el mundo. En Europa occidental, la tasa de cesáreas en el año 2016 fue del 24,5 por ciento. En América del Norte y del Sur, aún era significativamente más alta con 32 y 41 por ciento, respectivamente.

Una cesárea protege a la madre a largo plazo contra la incontinencia y problemas con el suelo pélvico. Sin embargo, en los embarazos posteriores aumentan el riesgo de aborto espontáneo o muerte fetal y complicaciones de la placenta.

Este es el hallazgo realizado por científicos liderados por Oonagh Keag, de la Royal Infirmary de Edimburgo (Reino Unido), publicado en la revista especializada Plos Medicine, después de una evaluación exhaustiva de los estudios sobre las consecuencias físicas a largo plazo de las cesáreas en comparación con los partos vaginales.

Los médicos a menudo optan por una cesárea cuando las complicaciones ocurren en el momento del nacimiento. Pero muchas cesáreas son médicas pero no necesarias. Se llevan a cabo a petición de la madre, por ejemplo, porque teme el nacimiento y sus consecuencias o teme complicaciones en el bebé. Algunos médicos también están dispuestos a realizar una cesárea debido a una mejor planificación.

Informar de las consecuencias a largo plazo

Los riesgos inmediatos de una cesárea como infecciones o trombosis son mínimos, al menos en el mundo occidental, y las mujeres están generalmente bien informadas. No ocurre así con las consecuencias a largo plazo, ya que de estas se informa con menos frecuencia a las mujeres, y hay pocos estudios sobre el tema.

El estudio presentado ahonda en la literatura científica existente y resume los resultados individuales. En general, se evaluaron datos de casi 30 millones de mujeres.

Para las madres una cesárea supone a largo plazo un menor riesgo de incontinencia urinaria, que se produce como consecuencia del descenso de varios órganos abdominales por la relajación de los músculos del suelo pélvico después del parto.

En los embarazos posteriores, sin embargo, las mujeres deben esperar un riesgo ligeramente mayor de aborto espontáneo o muerte fetal después de una cesárea. Además, existe mayor riesgo de problemas relacionados con la placenta, incluida una malposición placentaria, trastornos de la adherencia o desprendimiento prematuro.

Mayor riesgo de asma en el bebé

Para su estudio, los investigadores también examinaron las consecuencias a largo plazo para los nacidos por cesárea. Desarrollaron un mayor riesgo de obesidad severa a la edad de 12 años y un mayor riesgo de asma hasta la edad de 5 años.

Al decidir sobre el método de nacimiento, las ventajas y desventajas deben sopesarse cuidadosamente. La información debe permitir decisiones informadas sobre el tipo de parto y facilitar una planificación individual adecuada del nacimiento, escriben los autores del estudio.

Los datos del estudio pueden ser útiles. Sin embargo, la mayoría de sus resultados se basaron en estudios observacionales. No se garantiza la posibilidad de una conexión causal entre la cesárea y las consecuencias observadas a largo plazo, ya que se necesitan más investigaciones para asegurar los resultados.

Bibliografía:

Keag, O., Norman, J. and Stock, S. (2018). Long-term risks and benefits associated with cesarean delivery for mother, baby, and subsequent pregnancies: Systematic review and meta-analysis. PLOS Medicine, 15(1), p.e1002494.

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