Bebidas azucaradas en el embarazo: ¿riesgo para el bebé? - ematrona: conectamos matronas

Consumir bebidas azucaradas o refrescos es algo que consideramos normal y que casi hemos incorporado como rutina diaria en nuestros hogares. Este tipo de bebidas nos saben bien, son dulces y agradables al paladar, y vemos normal (casi obligatorio a veces), que a la hora de comer nuestros hijos y nosotros mismos tomemos “un refresco”.

Sin embargo sus efectos sobre la salud no son en nada positivos ni agradables. En muchas partes del mundo hay un elevado consumo de bebidas azucaradas, lo que indica una dieta de poca calidad, dado que las bebidas azucaradas contienen azúcares como sacarosa o fructosa, que aumentan las calorías aportadas, pero tienen poco valor nutricional y no proporcionan la misma sensación de plenitud que ofrece el alimento sólido.

Por ejemplo, un vaso de “refresco de naranja” puede contener la misma cantidad de azúcar que cuatro naranjas, pero no causa la misma sensación de saciedad. Como resultado, puede aumentar el consumo total de energía, lo que a su vez puede llevar a un aumento malsano de peso.

La OMS alerta de que el aumento del consumo de estas bebidas produce efectos adversos para la salud, aumentando el riesgo de enfermedades como la diabetes o la obesidad. Estudios previos indican que el aumento del consumo de bebidas azucaradas está asociado con el sobrepeso y la obesidad en los niños.

Los niños obesos o con sobrepeso tienen un mayor riesgo de padecer problemas de salud graves, como diabetes de tipo 2, hipertensión arterial, asma y otros problemas respiratorios, trastornos del sueño y hepatopatías. Asimismo, pueden sufrir efectos psicológicos, como baja autoestima, depresión y aislamiento social. La obesidad infantil también aumenta el riesgo de obesidad, enfermedades no transmisibles, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.

Un nuevo estudio publicado en  Annals of the American Thoracic Society incide en esta relación existente entre el consumo de altas cantidades de fructosa en la primera infancia o si sus madres bebieron muchas bebidas con azúcar durante el embarazo, con el aumento de probabilidades de presentar asma a edades entre 7 y 9 años.

Existen estudios previos que relacionan la ingesta de bebidas endulzadas con jarabe de maíz y alto contenido de fructosa, con el asma en escolares, pero hasta el momento había poca información sobre en qué momento del desarrollo temprano la exposición a la fructosa podría influir en la salud posterior.

Los autores del estudio señalan que otros estudios han encontrado relación entre la obesidad y el asma, así como entre las bebidas con azúcar y la ingesta alta de fructosa y el aumento del riesgo de asma. Estudios recientes, escriben estos expertos, sugieren que además de incrementar el riesgo de asma por obesidad, la fructosa en sí misma puede causar inflamación en los pulmones.

Los investigadores analizaron a 1.068 parejas madre-hijo que participan en el Proyecto “Viva”, un estudio longitudinal realizado en Massachusetts, Estados Unidos, diseñado para encontrar formas de mejorar la salud de madres y sus hijos.

Después de su primer y segundo trimestre de embarazo, las madres que participaron en el estudio completaron cuestionarios sobre su consumo de alimentos y bebidas, como refrescos y bebidas de frutas. Cuando sus hijos llegaron a la primera infancia (3,3 años), las madres rellenaron otro cuestionario para informar acerca del consumo de una variedad de alimentos y bebidas por parte de sus hijos, incluidos refrescos y bebidas de frutas.

Con estas respuestas, los investigadores calcularon la ingesta de fructosa y analizaron los resultados en función de los cuartiles de consumo de bebidas azucaradas y fructosa. Los investigadores señalan que era importante observar el consumo de fructosa porque es un contribuyente importante al consumo total de azúcar y puede tener efectos específicos en la vía aérea.

El asma a mediados de la infancia se determinó si una madre informaba sobre diagnóstico médico de asma, más sibilancias o el uso medicación para el asma durante el año anterior. El estudio encontró que, a mediados de la infancia, el 19% de los niños padecía asma.

RESULTADOS

Los hijos de madres que consumieron más bebidas endulzadas con azúcar y fructosa tuvieron más probabilidades de padecer asma en la infancia media. De igual manera, los niños con un consumo más alto de fructosa durante la primera infancia eran un 64% más propensos que los que estaban en un porcentaje más bajo de consumo a desarrollar asma a mitad de la infancia.

Concluye el estudio afirmando que una ingesta más alta de bebidas endulzadas con azúcar y fructosa durante el embarazo y en la primera infancia puede influir en el desarrollo del asma infantil, en parte a través de mecanismos aparte de la adiposidad.

Ante los riesgos que se demuestra que puede tener para nuestra salud y la de nuestros hijos el consumo de estas bebidas, la OMS ya ha alertado hace tiempo y ha propuesto medidas de acuerdo al informe sobre «Políticas fiscales para la dieta y prevención de enfermedades no transmisibles» para disminuir su consumo en todo el mundo, como la propuesta para que las políticas fiscales aumenten un 20% el precio de venta al público de las bebidas azucaradas.

Es muy importante además que esta información llegue a la población, y fundamentalmente a las mujeres embarazadas y a las madres, por lo que es esencial que las matronas incluyamos estas recomendaciones de cuidados en el transcurso de nuestra práctica diaria.

Bibliografía:

Wright, L., Rifas-Shiman, S., Oken, E., Litonjua, A. and Gold, D. (2017). Prenatal and Early-Life Fructose, Fructose-Containing Beverages, and Mid-Childhood Asthma. Annals of the American Thoracic Society. http://www.atsjournals.org/doi/abs/10.1513/AnnalsATS.201707-530OC

OMS: Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales (eLENA). Reducir el consumo de bebidas azucaradas para reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil. http://www.who.int/elena/titles/ssbs_childhood_obesity/es/

OMS: Fiscal policies for diet and prevention of noncommunicable diseases: technical meeting report, 5-6 May 2015, Geneva, Switzerland. http://apps.who.int/iris/handle/10665/250131