Analgesia epidural:¿Prolonga los tiempos del parto? - ematrona: conectamos matronas

La analgesia epidural es una forma muy popular de control del dolor para las mujeres durante el parto. Consiste en el bloqueo nervioso central mediante la inyección de un anestésico local cerca de los nervios que transmiten dolor, en la región lumbar, para el alivio del dolor durante el trabajo de parto y el momento del alumbramiento.

Como toda técnica, la analgesia epidural plantea una serie de efectos adversos, tanto sobre la madre o el bebé como sobre el mismo proceso de parto. Durante mucho tiempo se le ha atribuido una ralentización del proceso de parto o incluso un estancamiento o detención del progreso del mismo.

Sin embargo, una nueva investigación desafía esta creencia generalizada, sugiriendo que las epidurales no tienen ningún efecto sobre cuánto tiempo dura el trabajo de parto.

Un articulo publicado en la revista Obstetrics & Gynecology ha demostrado que la medicación epidural no tuvo efecto en la duración de la segunda etapa del trabajo de parto.

“Descubrimos que la sustitución del anestésico epidural por un placebo de solución salina (no farmacológico) no cambiaba la duración de la segunda etapa del parto”, ha explicado el investigador principal del estudio, el Dr. Philip Hess.

El uso de dosis bajas de epidural versus placebos durante la etapa de expulsivo del parto no aumentó la duración de dicha etapa o la necesidad de una cesárea.

Como explicaron los autores del estudio, las epidurales implican una combinación de fuertes analgésicos y anestésicos administrados a través de un catéter colocado cerca de los nervios de la columna vertebral. Pero desde su introducción en la década de 1970, se ha pensado que la epidural retrasa el parto una vez que el cuello uterino está completamente dilatado, un período conocido como la segunda etapa del trabajo de parto o periodo expulsivo.

Cuando esta etapa del trabajo de parto se prolonga y se retrasa el nacimiento de un bebé, también aumenta el riesgo de complicaciones. Como resultado, algunos médicos pueden reducir o interrumpir el tratamiento del dolor epidural en un intento de acelerar el parto.

Pero, ¿las epidurales realmente prolongan el parto?

“Los pacientes a menudo expresan tener la sensación de estar más tiempo empujando como una razón por la que están tratando de evitar la epidural”, explicó la Dra Wu, ginecóloga del Lenox Hill Hospital de New York. “La dificultad para estas pacientes es que pueden haber transcurrido muchas horas de contracciones, y falta de sueño, antes de que lleguen a la segunda etapa o la etapa en la que hay que empujar. Por lo tanto, cuando las pacientes están demasiado insensibles para realizarlo con eficacia, los médicos a menudo citan esto como una razón para rechazar la epidural”.

“Pero, por supuesto, las reducciones en el alivio del dolor epidural pueden significar más incomodidad para la mujer”, puntualiza la Dra. Wu. “Es un equilibrio delicado”, dijo.

En el nuevo estudio, el equipo incluyó a 400 mujeres sanas que dieron a luz su primer bebé. Estas madres primerizas recibieron epidurales durante la primera etapa del parto. Pero una vez que llegaron a la segunda etapa, fueron asignados aleatoriamente para recibir la epidural o el placebo.

El estudio fue doble ciego, lo que significa que ni las mujeres ni los médicos sabían si habían recibido la solución epidural o la solución salina. Sin embargo, las mujeres con dolor extremo y excesivo recibieron medicamentos para el dolor a sabiendas, según las indicaciones de sus médicos. Los médicos también podrían detener el control del dolor epidural en cualquier momento.

Durante el estudio, los investigadores registraron la duración del trabajo de parto así como la salud y el bienestar de los bebés y de las mujeres, además del peso al nacer y los niveles de oxígeno en la sangre. Los investigadores también compararon los informes de las mujeres sobre el dolor y la satisfacción con el manejo del dolor.

El estudio, publicado en Obstetrics & Gynecology, encontró que las epidurales no tuvieron ningún efecto sobre la duración de la segunda etapa del parto. La anestesia tampoco tuvo impacto en la tasa de partos vaginales normales, el número de episiotomías, la posición del feto en el momento del nacimiento o cualquier otra medida utilizada para evaluar el bienestar de un bebé durante el parto.

La duración y los resultados del trabajo de parto fueron similares para ambos grupos de mujeres. La segunda etapa del trabajo de parto fue de aproximadamente 52 minutos para las mujeres que recibieron medicación activa contra el dolor en comparación con aproximadamente 51 minutos para las mujeres que recibieron solución salina, anotó el equipo de investigación.

Citando la lenta progresión del trabajo de parto, se solicitó a los médicos que detuvieran el control del dolor epidural en 38 pacientes. Pero los investigadores encontraron que esto ocurrió aproximadamente a la misma tasa para las mujeres que recibieron la epidural que para las mujeres que recibieron la solución salina.

Por otro lado, el doble de mujeres que recibieron el placebo experimentaron una menor satisfacción con su alivio del dolor en comparación con aquellas que recibieron el anestésico.

El Dr. Mitchell Kramer es presidente de obstetricia y ginecología en el Hospital Huntington en Huntington, Nueva York. Al revisar el nuevo estudio, dijo que sus hallazgos coinciden con los de estudios anteriores. Pero también estuvo de acuerdo con la Dra. Wu en que a menudo es difícil equilibrar el alivio del dolor con la necesidad de evitar el enlentecimiento del parto.

“Si hay un bloqueo del dolor significativo, por el cual la paciente no puede sentir las contracciones o no puede mover las piernas para ayudar en el proceso de empuje durante la segunda etapa del parto, esto puede plantear un problema durante esta etapa”, explicó Kramer.

“Con frecuencia, la cantidad de medicamento anestésico que se está infundiendo disminuirá, no se apagará, para permitir que algo de sensación y/o de movimiento ayude en los esfuerzos de empuje”, dijo.

Según Kramer, el estudio de Boston muestra que las epidurales son en gran medida beneficiosas, por lo que “podemos asegurar a nuestras pacientes que podemos mantenerlas cómodas y sin poner en peligro ni prolongar el trabajo de parto”.

Bibliografía:

Shen, X., Li, Y., Xu, S., Wang, N., Fan, S., Qin, X., Zhou, C. and Hess, P. (2017). Epidural Analgesia During the Second Stage of Labor. Obstetrics & Gynecology, 130(5), pp.1097-1103.