Consumo de pescado durante el embarazo: ¿Son correctas las recomendaciones? - ematrona: conectamos matronas

Son múltiples los estudios que demuestran que el consumo materno de pescado durante el embarazo se asocia con mejoras en el desarrollo neuropsicológico de los niños. Este beneficio se atribuye, a mayores ingestas de nutrientes clave, incluidos los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPI-LC), como el ácido docosahexanoico (DHA) ω-3, esencial para un neurodesarrollo prenatal óptimo, especialmente durante las primeras etapas de la formación del cerebro.

Sin embargo, la ingesta elevada de pescados durante el embarazo ha estado sometida a importantes restricciones ya que constituyen una importante fuente de contaminantes neurotóxicos, como el metilmercurio y los compuestos organoclorados.

Por este motivo, las directrices emitidas por los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea aconsejan a las mujeres embarazadas restringir o limitar su ingesta de cierto tipo de pescado, como son los grandes peces depredadores como el tiburón, el pez espada, o el atún blanco, a pesar del hecho de que los pescados grasos grandes como el atún contienen algunos de los niveles más altos de estos ácidos grasos.

Sin embargo, algunos estudios no han encontrado evidencia de asociaciones adversas con el consumo materno de pescado superior a 340 g / semana, el límite recomendado actualmente en los Estados Unidos. El informe de opinión científica emitido recientemente por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria contenía una recomendación menos restrictiva, en la cual las asociaciones de salud beneficiosas están limitadas a 1-4 porciones de pescado por semana (150-600 g), a pesar de las incertidumbres sobre el tamaño de las porciones.

Por lo tanto, en la actualidad no hay suficiente conocimiento sobre la asociación entre el consumo de pescados en el embarazo y los resultados neuropsicológicos infantiles.

Ante la falta de evidencia y de estudios de cohortes de gran tamaño que analicen esta posible asociación con un alto consumo de pescado graso, se ha publicado un estudio en American Journal of Epidemiology que muestra que el consumo de pescado durante el embarazo, por encima del límite recomendado de 340 g. a la semana, presenta beneficios en el desarrollo neuropsicológico de los niños. Esta investigación ha sido liderada por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), centro aliado ISGlobal.

Los investigadores analizaron los datos de una cohorte de nacimiento de casi 1.600 mujeres españolas y de sus hijos y evaluaron el consumo de varios tipos de pescado clasificados en azul grande (como el bonito y el atún), azul pequeño (como la caballa, las sardinas o el salmón), pescado blanco (como la merluza o el lenguado), y el conjunto de todos ellos.

Se realizaron pruebas cognitivas a los niños a los 14 meses y cinco años y de rasgos de síndrome de Asperger a los cinco años, para evaluar su desarrollo neuropsicológico. También se investigaron los niveles de mercurio y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga ( LC-PUFA)  en la sangre del cordón umbilical, los biomarcadores maternos de otros contaminantes ambientales y la nutrición y el consumo infantil de pescados en estas asociaciones.

Como resultado el estudio, realizado en una población caracterizada por un consumo elevado de pescados y pescados, encontró asociaciones positivas moderadas entre el consumo de pescados durante el embarazo y el desarrollo neuropsicológico infantil, particularmente a los 5 años de edad.

La ingesta de pescado graso pequeño explicó parte de las asociaciones positivas a los 14 meses de edad, y los peces grasos magros y grandes parecían ser predictores de la función neuropsicológica infantil a los 5 años de edad.

“Vimos que el mayor beneficio para el desarrollo cognitivo de los niños se dio con el consumo de pescado azul grande, seguido del pescado blanco y el azul pequeño”, expone Jordi Júlvez, investigador de CREAL y coordinador del estudio.

En el estudio también se observa que el momento de ingesta de pescado durante el embarazo puede influir en el desarrollo neurológico del niño. «El consumo durante el primer trimestre puede tener un impacto mayor que en las últimas semanas. Esto podría deberse al efecto positivo del pescado en el desarrollo neurocognitivo de los hijos. Los ácidos grasos omega 3 del pescado también forman parte de los tejidos y son esenciales en la síntesis de las membranas de las células», dijo Júlvez.

Como hallazgo nuevo, también se observó una reducción consistente en los rasgos del espectro del autismo con el consumo de pescado graso total, magro y grande. Estas asociaciones en general permanecieron positivas por encima del nivel recomendado por las directrices actuales de los Estados Unidos (consumo total de pescado de 340 g. a la semana durante el embarazo).

Las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria son menos restrictivas al limitar el consumo de pescados y concluyen que no existen asociaciones sanitarias adversas aparentes cuando se excede la cantidad recomendada, que es de 1 a 4 porciones de pescado por semana (150-600 g.)

«Creo que en general, la gente debe seguir las recomendaciones actuales», dijo Júlvez, que admite que algunas, como las de la Agencia Americana del Medicamento  «deberían ser menos estrictas«, ya que no aconsejan comer más de unos 340 gramos a la semana.

Asimismo, este experto reconoce no haber observado en el estudio ningún beneficio adicional cuando las mujeres comían más de 600 gramos semanales.

Bibliografía:

  • Julvez J., Méndez M., Fernandez-Barres S. et al. Maternal Consumption of Seafood in Pregnancy and Child Neuropsychological Development: A Longitudinal Study Based on a Population With High Consumption Levels. Am J Epidemiol. 2016 Jan 5. pii: kwv195.
  • Oken E , Bellinger DC. Fish consumption, methylmercury and child neurodevelopment. Curr Opin Pediatr . 2008;202:178–183.
  • Avella-Garcia CB , Julvez J. Seafood intake and neurodevelopment: a systematic review. Curr Environ Health Rep . 2014;11:46–77.