¿Por qué llevo un lazo rosa?: Día Mundial del Cáncer de Mama - ematrona: conectamos matronas

Cada año, el 19 de octubre llevamos un lazo rosa como signo de nuestro compromiso en la lucha contra esta enfermedad. Y hasta día de hoy se ha avanzado mucho en este sentido, pero también queda mucho por andar.

Es muy frecuente que conozcamos a alguien que esté pasando o haya pasado por un cáncer de mama; por su diagnóstico, tratamiento (quirúrgico, con quimioterapia o radioterapia), o por los efectos del mismo, como dolor, cansancio, caída de pelo o una mastectomía.

A estas consecuencias físicas se unen quizá las más duras, las emocionales; miedo, angustia, ansiedad o depresión y cambios en la sexualidad o en la imagen corporal que afectan a las relaciones con la pareja, con los amigos o incluso a la vida profesional.

¿Cómo podemos contribuir a esta lucha? En un día como el de hoy llevar un lazo rosa significa apoyar a las mujeres que están pasando por este duro trance, y a sus familias. Significa visibilizar la fuerza y el coraje de mujeres valientes y luchadoras. Significa transmitir un mensaje de ánimo para continuar en la lucha y salir no sólo victoriosas sino fortalecidas.

El cáncer de mama es el tumor más común en mujeres; aproximadamente 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida. Y su incidencia sigue en aumento en todo el mundo. En el año 2015 se produjeron en todo el mundo alrededor de 571.000 muertes por este tipo de cáncer en todo el mundo según cifras de la OMS.

 Analicemos la situación en la que estamos y qué sabemos de cierto a día de hoy desde diversos puntos de vista:

¿SE PUEDE PREVENIR EL CÁNCER DE MAMA?

No es posible de momento prevenir el cáncer de mama; se conocen bien varios factores de riesgo del cáncer de mama, pero en la mayoría de las mujeres afectadas no es posible identificar factores de riesgo específicos.

Sin embargo estudios recientes parecen demostrar que el riesgo de padecer cáncer de mama se puede reducir. Para ello, las recomendaciones pasan por evitar conductas que aumenten estos factores de riesgo, como son las siguientes:

  • Sobre el estilo de vida: un estudio calculó la contribución de diversos factores de riesgo modificables al porcentaje global de cáncer de mama. Los autores concluyen que el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, y la falta de actividad física.

Las mujeres que practican ejercicio con una intensidad de moderada a enérgica durante más de 3 horas a la semana tienen entre un 30 % y un 40 % menos de riesgo de cáncer de mama. Esto se aplica a todas las mujeres, independientemente de sus antecedentes familiares o de cáncer de mama. Algunos estudios muestran que cuanto más elevado sea el nivel de actividad, menor es el riesgo de cáncer. Aunque la actividad física durante toda la vida de una persona es importante, está demostrado que la actividad a cualquier edad puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama.

  • Los antecedentes familiares: multiplican el riesgo por dos o tres. Algunas mutaciones, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Sin embargo, esas mutaciones son raras y explican solo una pequeña parte del porcentaje total de cáncer de mama.
  • Factores hormonales: Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquia precoz, una menopausia tardía y una edad madura en el primer parto figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama. Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que los tratamientos de sustitución hormonal aumentan el riesgo.
  •  Disponemos de evidencia referente al hecho de que la lactancia materna tiene un importante efecto protector

Con todo ello podemos afirmar que aunque no tengamos resultados evidentes sobre la etiología del cáncer de mama, si podemos reducir el riesgo de aparición simplemente cuidando de nuestro cuerpo y de nuestra salud.

NOTICIAS ESPERANZADORAS

Las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial (in situ) son casi del 100%. La detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este cáncer.

Gracias a la realización de campañas de diagnóstico precoz de cáncer de mama, la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido de una forma significativa, al menos cuando se realiza en la edad de mayor incidencia (por encima de los 50 años).

La técnica utilizada más eficaz es la mamografía, que consiste en una radiografía de las mamas capaz de detectar lesiones en estadios iniciales de la enfermedad, lo que permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y cuando aún no han invadido en profundidad ni se han diseminado a los ganglios ni a otros órganos.

Otros métodos complementarios a la mamografía son la exploración física, realizada periódicamente por el especialista o por la propia mujer. Sin embargo, este método es poco eficaz y no permite diagnosticar tumores pequeños, que sí serían diagnosticados con una mamografía. Se estima que la mamografía permite detectar el 90% de los tumores y el examen físico menos de un 50%.

AVANCES EN EL TRATAMIENTO

El diagnóstico precoz del cáncer de mama aumenta la supervivencia, pero además permite llevar a cabo tratamientos cada vez menos agresivos y mutilantes para la mujer.

El tratamiento del cáncer de mama, como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación.

Pero quizá lo que más repercute en todos estos avances es la investigación, porque es lo único que a largo plazo curará el cáncer de mama.

La difusión de información y el apoyo son fundamentales. Por todo ello, la Asociación Española Contra el Cáncer dispone de una serie de servicios y programas para la atención integral de las personas con cáncer de mama a la que se puede acceder a través de su página web

 

Bibliografía:

  • Web de la Asociación Española Contra el Cáncer https://www.aecc.es/SobreElCancer/CancerPorLocalizacion/CancerMama/Paginas/cancerdemama.aspx
  • Danaei, G., Vander Hoorn, S., Lopez, A., Murray, C. and Ezzati, M. (2005). Causes of cancer in the world: comparative risk assessment of nine behavioural and environmental risk factors. The Lancet, 366(9499), pp.1784-1793.
  • Bernstein, L., Henderson, B., Hanisch, R., Sullivan-Halley, J. and Ross, R. (1994). Physical Exercise and Reduced Risk of Breast Cancer in Young Women. JNCI Journal of the National Cancer Institute, 86(18), pp.1403-1408.
  • Aguilar Cordero, M., González Jiménez, E., Álvarez Ferre, J., Padilla López, C., Mur Villar, N., García López, P. and Valenza Peña, M. (2017). Lactancia materna: un método eficaz en la prevención del cáncer de mama. [online] Scielo.isciii.es. Available at: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0212-16112010000600010&script=sci_arttext&tlng=pt [Accessed 19 Oct. 2017].