Bebidas azucaradas durante el embarazo: causa de obesidad infantil - ematrona: conectamos matronas

La obesidad infantil se ha convertido en una pandemia mundial. Es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es global y afecta a muchos países. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. Se calcula que en 2010 había 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los que cerca de 35 millones viven en países en desarrollo.

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades relacionadas son en gran medida prevenibles.

Se han propuesto un conjunto de soluciones para la prevención de la obesidad en las primeras etapas del desarrollo humano. Décadas de experimentos con animales muestran que las perturbaciones durante los primeros períodos sensibles de desarrollo afectan a los depósitos de grasa y el desarrollo de disfunción cardiometabólica. Muchos de estos experimentos comprenden alteraciones en la dieta de madres embarazadas, incluyendo reducciones en la ingesta de energía o proteínas o, más recientemente, dietas altas en grasas, dietas occidentales y dietas altas en azúcar.

Aunque estos experimentos proporcionan una prueba de principio, muchos de los componentes de las dietas de «sobrenutrición» en modelos animales no tienen análogos en la dieta humana y por ello, en los seres humanos, ha sido más difícil demostrar sólidas asociaciones entre las dietas de las mujeres embarazadas y la obesidad en sus hijos.

La reducción de la ingesta de bebidas azucaradas es un objetivo principal de las estrategias de prevención y tratamiento de la obesidad en adultos y niños. Numerosos estudios observacionales y metaanálisis en adultos y algunos entre los niños, demuestran que la ingesta de bebidas azucaradas predice el exceso de peso, la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2.

Aunque en los últimos años se han llevado a cabo políticas para reducir el consumo de bebidas azucaradas,  los estudios revelaron sólo leves efectos sobre los resultados relacionados con el peso. Quizá esto se deba a que la plasticidad fisiológica ya está disminuyendo en esas edades, y una vez que la obesidad se establece, resulta más complicado luchar contra el exceso de peso.

Ingestión de bebidas durante el embarazo y obesidad infantil

La plataforma global ematrona se hace eco de un estudio (1) que tiene como propósito investigar la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y no-sanas durante el embarazo con los resultados relacionados con la obesidad en la niños.

El estudio se llevó a cabo entre 1999 y 2002 con más de 1000 mujeres y sus hijos, a los que posteriormente se les hizo un seguimiento hasta los 8 años de edad.

Los resultados muestran que los niños en edad escolar cuyas madres consumieron más bebidas azucaradas en la etapa media de la gestación tuvieron mayores niveles de adiposidad, medidos por el Índice de Masa Corporal, grosores de pliegues cutáneos y el estándar de referencia DXA.

Esta asociación era independiente de la ingesta de bebidas de los niños, y no difieren por el sexo del niño o la raza y /o etnia. No se encontraron asociaciones con la ingesta de refresco dietético o agua, ni tampoco con cualquier consumo de bebidas en el primer trimestre.

Estos resultados sugieren que los esfuerzos para limitar el consumo de bebidas azucaradas una vez que las mujeres quedan embarazadas podría ayudar a detener la pandemia de la obesidad infantil. La dieta materna durante el embarazo, ya que es un elemento de la «línea de suministro fetal», resulta clave para ofrecer una prevención eficaz de la obesidad en la descendencia.

Bibliografía:

Gillman MW, Rifas-Shiman SL, Fernandez-Barres S, et al. Beverage Intake During Pregnancy and Childhood Adiposity. Pediatrics. 2017;140(2):e20170031