Que te conozcan por lo que eres: “Matrona Residente”. Los grandes cambios pueden comenzar con pequeñas acciones. - ematrona: conectamos matronas

Con frecuencia los pequeños detalles marcan la diferencia y lo que parece sutil y superfluo puede condicionar de forma relevante la percepción  que mujeres, familias y otros profesionales tienen sobre la imagen profesional del colectivo de Matronas.

 Uno de estos pequeños detalles, es la forma correcta de denominar a los  residentes de Enfermería y concretamente a aquellos que cursan la formación especializada de Matronas.

 Desde mi experiencia, 16 años como Matrona y 10 años como Coordinador de la Unidad Docente, he escuchado con cierta frecuencia  emplear los términos estudiantes o alumnas para hacer referencia a residentes de Matrona. No solo, por otros profesionales, sino también por Matronas y tanto en ambientes exclusivos sanitarios como en presencia de pacientes. Por supuesto, de forma inconsciente y sin ánimo de ofender, simplemente porque no saben que no es la forma correcta y lo consideran algo irrelevante.

 ¿Pero realmente es así de irrelevante? ¿No tiene ningún efecto la forma en la que te identifiquen con la percepción de mujeres y otros profesionales?

 Rotundamente, no.

 Pongamos un ejemplo claro: Imaginemos que acudimos a Urgencias porque al caernos de la bicicleta nos hicimos una herida. Con alta probabilidad el médico que nos atienda en un primer momento sea un residente médico, especialmente si vamos en turno de tarde o de noche. En este caso, es inimaginable que ni los pacientes ni otros profesionales se dirijan a él como alumno y/o estudiante de traumatología o cirugía. Es hasta posible que él mismo, no se identifique como residente médico e incluso se le nombre como Doctor, cuando realmente para recibir tal denominación hay que realizar el Doctorado (pero no entraremos en este terreno porque daría para otro post).

 Quedémonos con el detalle de que es impensable que se le identifique como alumno y/o estudiante.

 Se imaginan la cara que pondrían los pacientes cuando una enfermera o cualquier otro profesional les dijera que esa herida la va a suturar el estudiante de traumatología. Pues esa misma cara es  la que se le queda a una madre o a un padre cuando se le dice que ese parto, exploración o cualquier técnica va a ser realizada por una estudiante de matrona.

 Visto de esta forma no parece tan irrelevante. Y es que, con el todo el respeto hacia los estudiantes, no es lo mismo un residente que un estudiante.

Para poder acceder al sistema de formación de la especialidad de Matrona (al igual que en el resto de especialidades) hay que estar en posesión de un título universitario de Enfermería (4 años) y ser los mejores en una durísima prueba de acceso estatal (solo hay 368 plazas de Matrona y el número de aspirantes es de casi 15.000). Además a esto se le añade que una gran parte de los aspirantes han trabajado durante años como profesionales de enfermería, algo que no ocurre con otras disciplinas.

 Especialmente en nuestra profesión, nuestras pacientes y familias tienen que sentirse seguras. Acuden a nosotros con lo más valioso para ellas, sus hijos. Y es rara aquella que no manifiesta incertidumbre, miedo o temor en algún momento del proceso. Deben de saber que la persona que les atiende es un profesional y aunque se encuentre en formación tiene una preparación previa que le capacita para hacer su trabajo y que este, siempre se realiza bajo la cercana supervisión de otra Matrona titulada.

 En este sentido, la normativa que regula la formación de Matronas (Orden SAS/1349/2009 de 6 de mayo), deja claro que se utiliza el término «matrona residente» para referirse a todas las enfermeras/os que están realizando la especialidad de enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona).

 La necesidad de una correcta identificación ha tomado todavía mayor valor, tras la publicación este año de la Orden SSI/81/2017, de 19 de enero, sobre el Acuerdo de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, por el que se aprueba el protocolo mediante el que se determinan pautas básicas destinadas a asegurar y proteger el derecho a la intimidad del paciente por los alumnos y residentes en Ciencias de la Salud.

En esta orden se especifica que “los pacientes tienen derecho a saber que residentes en formación intervienen en su proceso asistencial por lo que la dirección del centro sanitario les facilitará una tarjeta identificativa que incluya su nombre, apellidos, fotografía”.

Desde la plataforma ematrona.com queremos aprovechar este momento de cambio, tan necesario,  para reconocer la figura profesional de los residentes de Matrona y concienciar especialmente a todas la Matronas que si queremos poner en valor la imagen de nuestra profesión debemos cuidar a nuestros residentes, aunque sea con estos pequeños gestos.

Por ello,  miembros de ematrona.com en el día del acto de asignación de plazas de formación especializada a las puertas del Ministerio de Sanidad y Consumo, distribuiremos entre todos los que hayan elegido una plaza de residente de Matrona una chapa identificativa “MATRONA RESIDENTE”, así como una matrícula gratuita en un curso de formación online.

Y recordad que pequeñas acciones pueden ayudar a crear grandes cambios.

Te pido que nos des tu opinión sincera sobre este post, ¿los pequeños detalles ayudan?

“El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”. 

Edward Norton Lorenz

(Meteorólogo y Matemático Estadounidense).

 

Antonio Hernández Martínez.

Matrona; Máster en Metodología de la Investigación; Doctor.

Coordinador Unidad Docente de Matronas de Alcázar de San Juan (Ciudad Real); Profesor asociado de la Facultad de Enfermería de Ciudad Real.

Director Formación e Investigación ematrona.com