La plataforma global ematrona os da hoy a conocer un interesante estudio del que hemos tenido conocimiento, que revela que las mujeres que sufrieron eventos traumáticos y estresantes en la adolescencia tienen un riesgo más alto de depresión durante los años que preceden a la menopausia.

La investigación ha sido llevada a cabo por la Dra. C. Neill Epperson, directora del Centro Penn de Bienestar Mental de las Mujeres de la Facultad de Medicina Perelman, de la Universidad de Pensilvania. En ella se observa que los eventos estresantes que suceden en un momento temprano de la vida no sólo tienen efectos significativos y a largo plazo en el desarrollo y la función de las regiones del cerebro responsables de las emociones, el estado de ánimo y la memoria, sino que el momento en que ocurrió el evento podría ser igual de importante.

“Nuestros resultados muestran que las mujeres que experimentan al menos dos eventos adversos durante sus años formativos (tanto si fue un abuso, negligencia o algún tipo de disfunción familiar) tienen más del doble de probabilidades de sufrir de depresión en la perimenopausia y la menopausia que las mujeres que experimentaron esos eventos estresantes en un momento posterior de su vida, o ninguno en lo absoluto”, dijo.

No se ha podido determinar la causa

El estudio no probó una relación causal. Pero los investigadores sugieren que los cambios hormonales durante la menopausia podrían aumentar el riesgo previamente no detectado de depresión en las mujeres que experimentan eventos traumáticos y estresantes en la adolescencia.

La investigación contó con casi 250 mujeres. Las participantes tenían entre 35 y 47 años al inicio del estudio. Se hizo un seguimiento de su estado de salud durante 16 años. Aproximadamente el 22 por ciento fueron diagnosticadas de una depresión mayor antes de la perimenopausia. Y casi el 21 por ciento recibieron su primer diagnóstico de depresión mayor durante la perimenopausia.

Las mujeres que sufrieron dos o más incidentes traumáticos y estresantes (como el abuso emocional, la separación o divorcio de los padres, o vivir con una persona adicta al alcohol o a otras sustancias) en su adolescencia tenían 2.3 veces más probabilidades de recibir su primer diagnóstico de depresión mayor durante la perimenopausia que las que no sufrieron un evento traumático o estresante en la adolescencia.

Pero las mujeres que experimentaron un evento traumático o estresante en la adolescencia no tenían un riesgo más alto de depresión mayor antes de la perimenopausia.

La autora principal del estudio, Ellen Freeman, profesora de investigación de obstetricia y ginecología también en la Universidad de Pensilvania, señaló que “claramente hay un vínculo fuerte entre la adversidad en la niñez y adolescencia y el riesgo de depresión a lo largo de toda la vida de una mujer, y en particular durante la transición a la menopausia”.

“Nuestro estudio indica la necesidad de más investigaciones que examinen los efectos cerebrales a largo plazo de la adversidad en la niñez y adolescencia, sobre todo en los años de la pubertad”, añadió Freeman.

Bibliografía:

Epperson C, Sammel M, Bale T, Kim D, Conlin S, Scalice S et al. Adverse Childhood Experiences and Risk for First-Episode Major Depression During the Menopause Transition. The Journal of Clinical Psychiatry. 2017;78(3):e298-e307.

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