Se celebra hoy el día Mundial del Cáncer de Cérvix, un tumor que afecta en el mundo a 490.000 mujeres cada año, con una cifra de más de 270.000 muertes en las mujeres que padecen la enfermedad. Aproximadamente el 85 por ciento de las mujeres que mueren de cáncer de cuello uterino residen en los países en vías de desarrollo.

El cáncer de cérvix constituye el 6% de los tumores malignos en mujeres, siendo el segundo más frecuente y el más frecuente entre las mujeres más jóvenes. En general afecta a mujeres entre 35 y 55 años y puede estar provocado por el virus del papiloma humano (VPH) en el 99% de los casos, aunque existen otros factores como:

  • Consumo de tabaco
  • Promiscuidad sexual
  • Edad precoz de inicio de relaciones
  • Número elevado de hijos
  • Bajo nivel socioeconómico
  • Menopausia después de los 52 años
  • Diabetes
  • Hipertensión arterial
  • Exposición a niveles elevados de estrógenos

El virus VPH causante del 99% de los casos

Uno de los descubrimientos más importantes en relación al cáncer de cuello uterino es el descubrimiento del virus del papiloma humano (VPH) en las últimas tres décadas. Sabemos que existen cerca de 200 tipos de virus del papiloma humano; cuarenta de ellos pueden infectar el tracto genital.

Prácticamente todos los casos de cáncer cervical son causados por infecciones por VPH, y resulta particularmente interesante que la mayoría de los casos de cáncer cervical, alrededor del 70 por ciento, está originado por el VPH tipo 16 y 18. Estos datos cuentan con un respaldo contundente.

Las infecciones por VPH son las infecciones que se transmiten sexualmente con más frecuencia. Se  calcula que más de 90% y de 80%, respectivamente, de hombres y mujeres activos serán infectados por al menos un tipo de VPH alguna vez en sus vidas.

 Cualquier persona que haya sido activa sexualmente alguna vez (es decir, que se haya mantenido relaciones sexuales de contacto de piel con piel, incluso sexo vaginal, anal u oral) puede contraer el VPH.

El VPH se pasa fácilmente entre parejas por contacto sexual.  Las infecciones por VPH son más probables en quienes tienen muchas parejas sexuales o tienen contacto sexual con alguien que tiene muchas parejas. Ya que la infección es tan común, la mayoría de la gente contrae infecciones por VPH poco tiempo después de hacerse activa sexualmente la primera vez.

La mayoría de las infecciones por VPH de alto riesgo ocurren sin síntomas, desaparecen en 1 o 2 años y no causan cáncer, ya que para que el cáncer de cérvix se desarrolle hace falta que a la infección por VPH se sumen otros factores de riesgo, como el tabaco, consumir anticonceptivos orales de forma prolongada, las relaciones sexuales con diferentes parejas sin protección o un sistema inmunitario deprimido por otras patologías como la hepatitis C, el VIH o la diabetes.

Sin embargo, algunas infecciones por VPH pueden persistir por muchos años. Las infecciones persistentes por tipos de VPH de alto riesgo pueden dar como resultado cambios celulares que, si no se tratan, pueden evolucionar a cáncer.

¿Cómo podemos prevenir el cáncer de cuello uterino?

En primer lugar el uso correcto y regular del condón está relacionado con una transmisión menor de VPH entre las parejas sexuales, aunque las áreas que no están cubiertas por el condón pueden infectarse por el virus, por lo que es probable que los condones no proporcionen una protección completa contra la infección. Aun así se debe recomendar su uso.

Hoy en día contamos con vacunas para prevenir el cáncer de cuello uterino causado por los dos tipos de virus de VPH causantes de la mayoría de los casos. En España, desde el año 2008 se ha incluido en el calendario la vacuna frente al VPH para niñas entre los 12 y 14 años, lo que también permite prevenir su aparición evitando las lesiones pre-malignas, que son las que pueden progresar a cáncer a lo largo de los años.

La detección precoz las células precancerosas que se forman en el cuello del útero es fundamental como prevención. Existen pruebas como el Papanicolaou (Pap/citología cervical) que son fundamentales para ello. Se hace la prueba, y si se observan células anormales, se le puede ofrecer a la mujer pruebas y tratamientos para evitar el desarrollo del cáncer de cuello uterino.

La combinación de las tres estrategias, la prevención de la transmisión, el uso generalizado de la vacuna y la detección precoz mediante la prueba de la citología tendrá un gran potencial en la reducción de los casos de cáncer de cuello uterino. Se estima que podremos reducir el 50 por ciento de esas muertes en las próximas décadas.

En España esta combinación de prevención y diagnóstico precoz ha reducido la incidencia del cáncer de cérvix en un 70%.

Disparidad geográfica de la incidencia

Sin embargo hay una distribución geográfica singular a nivel mundial en la cantidad de casos y la incidencia del cáncer de cuello uterino. Decimos singular porque la incidencia del cáncer de cuello uterino está altamente concentrada en la parte del Hemisferio Sur. La concentración más elevada está en el centro de América del Sur, con aproximadamente 71.000 casos por año; en África subsahariana, con 78.000 por año; seguido de India y el sudeste asiático, con un total aproximado de 260.000 por año.

La incidencia más baja para este tipo de cáncer es en América del Norte, Europa y Australia. Esto se debe a que en estos países se dispone de programas especiales que tienen como objetivo realizar a las mujeres pruebas de detección de cáncer de cuello uterino (citología) para identificar células precancerosas tratables.

Las tasas de mortalidad por cáncer de cuello uterino por edad, por cada 100.000 mujeres muestran, una vez más, una disparidad entre los países menos desarrollados y los desarrollados. En los países menos desarrollados mueren casi cinco veces más de las mujeres que mueren en los países desarrollados.

Se trata de un ejemplo típico de la gran diferencia entre los sistemas de atención de la salud. En los países menos desarrollados se ofrecen servicios como la atención quirúrgica, la radioterapia y la quimioterapia para mujeres con cáncer con más limitaciones que en los países desarrollados.

La parte del cuerpo afectada por el cáncer de cuello uterino frecuentemente hace que las mujeres afectadas sean estigmatizadas y que se aíslen. Las mujeres con cáncer de cuello uterino, particularmente en los países de bajos ingresos, con frecuencia padecen de dolores en lugares en el mundo donde la morfina y los cuidados paliativos no suelen estar disponibles.

Generalmente cuando se diagnostica la enfermedad está en una etapa avanzada y no se les puede ofrecer tratamiento curativo. A ello se le añade la falta de elementos tan básica como los analgésicos o como la morfina.

Además, las mujeres con esta enfermedad emanan un olor característico causado por las secreciones, y con frecuencia se aíslan porque saben que emanan ese olor debido a esta secreción crónica y enfrentan el miedo a la muerte diariamente. Con frecuencia, debido a este aislamiento no quieren que sus familiares sepan que tienen estas secreciones que las avergüenzan, pasan a vivir a una parte distante de la casa o incluso abandonan el entorno familiar para ir a vivir a la intemperie.

La OMS propone para la reducción de la incidencia del cáncer de cérvix programas de cribado que pueden ser muy eficaces para determinados tipos de cáncer si seleccionan y utilizan las pruebas apropiadas, se aplican paralelamente otras medidas en el contexto de la detección y se garantiza la calidad de las intervenciones. Estos son algunos ejemplos de métodos de cribado:

  • la inspección visual con ácido acético para detectar el cáncer de cérvix en entornos con pocos recursos.
  • las pruebas de detección de los papilomavirus humanos que pueden causar cáncer de cérvix
  • la citología vaginal para el cribado del cáncer de cérvix en entornos con ingresos medios y altos.

Bibliografía:

  1. Ferlay J, Soerjomataram I, Ervik M, Dikshit R, Eser S, Mathers C et al. GLOBOCAN 2012 v1.0, Cancer Incidence and Mortality Worldwide: IARC CancerBase No. 11
  2. American Cancer Society. Cancer Facts & Figures 2014Notificación de salida. Atlanta: American Cancer Society; 2014. Accessed February 25, 2014.
  3. Winer RL, Hughes JP, Feng Q, et al. Condom use and the risk of genital human papillomavirus infection in young women. New England Journal of Medicine2006; 354(25):2645–2654.
  4. “El impacto global del cáncer de cuello uterino”. Dr. Mike Chirenje. Universidad de Zimbabue.

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