La gestación es un estado fisiológico dentro del ciclo reproductivo de una mujer. Después de asumir esto, es llamativo cómo se plantea la conveniencia de hacer ejercicio durante la gestación. Y es que el intento de minimizar cualquier peligro en la embarazada puede situarla en un riesgo aún mayor.

Gran parte de la población, aún hoy, se asombra cuando observa a una mujer gestante practicando deporte, algunas voces se muestran contrarias a la supuesta irresponsabilidad de la madre.

Una revisión sistemática actualizada y publicada en la Biblioteca Cochrane revela que la dieta o el ejercicio durante el embarazo, o ambos, pueden reducir el riesgo de ganancia de peso excesiva (1). Otros beneficios incluyen menor riesgo de cesárea, diabetes, macrosomía y morbilidad respiratoria neonatal; en especial en pacientes de alto riesgo tratadas con intervenciones combinadas de dieta y ejercicio. También podría disminuir la hipertensión materna (2).

Realizar ejercicio regular en el embarazo está asociado con la reducción del riesgo de  parto instrumental (3).

Lo prueban estudios de alta calidad así como la Academia Americana de Obstetricia y Ginecología. Según esta institución, los beneficios para una gestante que practica algún ejercicio son numerosos; entre ellos consigue un mejor control de peso durante el embarazo lo que ayudará a reducir el riesgo de fetos macrosomas, así como de obesidad en la infancia. Se relaciona igualmente con aumento de la capacidad pulmonar y es un factor protector contra varios trastornos mentales durante el embarazo (2, 4, 5).

Otros beneficios apuntan a un aumento del nivel de energía, la calidad del sueño, la resistencia muscular, mejora problemas como el estreñimiento, calambres musculares, flatulencias y mejora la autoestima.

Sin embargo no en todas las gestantes se pueden hacer las mismas recomendaciones ya que existen excepciones, especialmente si hay riesgo de amenaza de parto pretérmino, trastornos hipertensivos, sangrado vaginal o amenaza de aborto. En algunos de estos casos se precisan más estudios para poder efectuar una recomendación sólida.

Lo que sí sabemos es que no hay pruebas de que el reposo en cama sea beneficioso en estas condiciones (6) y por lo tanto no debería ser prescrito.

A pesar de esta falta de evidencia se continúa haciendo. Ante lo cual nos preguntamos el porqué de estas malas prácticas. Podemos suponer que la respuesta es simplemente la continuación de la costumbre añadida al hecho de que gestantes y familiares quedan más complacidos después de este consejo conservador ya que, a priori, parece una buena recomendación, de las de siempre.

Sin embargo, las matronas sabemos que este tratamiento no es inofensivo ya que tiene efectos colaterales como puede ser un aumento del riesgo de trombosis, atrofia muscular, ansiedad o estrés. Los estudios muestran que cuanto más estricto es este reposo más efectos secundarios aparecerán (7, 8, 9).

Al menos que el profesional que controla su embarazo indique lo contrario, una embarazada debe realizar ejercicio moderado a diario.

Aquellas mujeres que acostumbran a llevar una vida más sedentaria deben ser alentadas a comenzar una rutina de ejercicios, comenzando con sólo unos minutos cada día y aumentar su duración paulatinamente.

Cada actividad deportiva tiene beneficios. Existen deportes y estilos más idóneos en el embarazo como son aquellos con gran componente aeróbico donde participan los grandes grupos musculares como natación, running o ciclismo. (6,10). El BMJ en su sección Sports Medicine ha publicado un informe relacionado con el deporte de élite y la competición durante el embarazo, a pesar de la complejidad del estudio, el mensaje es simple no parece dañar ni a la madre ni al feto. (11)

¿Y si la gestantes comienzan a sentir molestias durante la práctica de ejercicio? 

En este caso, al igual que en situaciones no grávidas el ritmo debe ralentizarse o incluso, detenerse. Adaptaremos este ritmo a la capacidad individual que suele variar según el trimestre y sólo debe ser incrementado de forma suave y paulatina. Las recomendaciones actuales es que se realice un ejercicio regular y moderado en el que las pulsaciones no deberían exceder de los 140x/min.  

No se ha demostrado que la práctica de ejercicio en el embarazo provoque abortos espontáneos o pérdidas fetales. De lo que sí estamos seguros es que la falta de actividad aumenta el riesgo de ciertos problemas obstétricos y neonatales. Por tanto, ante la pregunta reiterada de embarazadas, parejas y familiares sobre si se puede practicar ejercicio en este estado la respuesta es clara:

No se puede… ¡se debe recomendar la práctica de ejercicio en el embarazo!

Sabemos que en condiciones de ejercicio aeróbico regular durante la gestación, la capacidad física y el estado de salud global está aumentado (10).

Gracias al contacto continuado de las mujeres grávidas con los profesionales sanitarios, es un buen momento para alentar y animar a las gestantes a elegir opciones saludables en sus hábitos de vida.

Estos hallazgos invitan también a promover cambios sociales para entender que el ejercicio es seguro y promoverlo durante el embarazo. La interacción entre profesionales, individuos, organizaciones y autores de políticas sanitarias es necesaria.

Bibliografía

(1) Muktabhant B, Lawrie TA, Lumbiganon P, Laopaiboon M. Diet or exercise, or both, for preventing excessive weight gain in pregnancy. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 6. Art. No.: CD007145. DOI: 10.1002/14651858.CD007145.pub2.

(2) Owe KM1, Nystad W2, Stigum H2, Vangen S3, Bø K4. Am J Obstet Gynecol. 2016 Aug 20. pii: S0002-9378(16)30579-8 Exercise during pregnancy and risk of Cesarean delivery in nulliparous women: A large population-based cohort study.

(3) Ruben Barakat, Mireia Pelaez, Carmina Lopez, Rocío Montejo, Javier Coteron, Exercise during pregnancy reduces the rate of cesarean and instrumental deliveries: results of a randomized controlled trial, The Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine, 2012, 25, 11, 2372.

(4) Kramer MS, Mcdonald SW Aerobic exercise for women during pregnancy. Cochrane Database Syst Rev. 2006; 19; 3: CD000180.

(5) Aleman A, Althabe F, Belizán J, Bergel E. Reposo en cama durante el embarazo para la prevención del aborto espontáneo (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4.

(6) Muktabhant B, Lawrie TA, Lumbiganon P, Laopaiboon M. Diet or exercise, or both, for preventing excessive weight gain in pregnancy. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 6. Art. No.: CD007145. DOI: 10.1002/14651858.CD007145.pub3.

(7) Sosa CG, Althabe F, Belizán JM, Bergel E. Bed rest in singleton pregnancies for preventing preterm birth. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 3. Art. No.: CD003581. DOI: 10.1002/14651858.CD003581.pub3.

(8) Meher S, Duley L. Exercise or other physical activity for preventing pre-eclampsia and its complications. Cochrane Database of Systematic Reviews 2006, Issue 2. Art. No.: CD005942. DOI: 10.1002/14651858.CD005942

(9) Meher S, Abalos E, Carroli G. Bed rest with or without hospitalisation for hypertension during pregnancy. Cochrane Database of Systematic Reviews 2005, Issue 4. Art. No.: CD003514. DOI: 10.1002/14651858.CD003514.pub2.

(10) Kramer MS, McDonald SW. Aerobic exercise for women during pregnancy. Cochrane Database of Systematic Reviews 2006, Issue 3. Art. No.: CD000180. DOI: 10.1002/14651858.CD000180.pub2.

(11) Bø K, Artal R, Barakat R, et al. Exercise and pregnancy in recreational and elite athletes: 2016 evidence summary from the IOC expert group meeting, Lausanne. Part 2—the effect of exercise on the fetus, labour and birth. Br J Sports Med 2016;50:1297-1305.

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