Grado Universitario de Matrona en España ¿Es el momento de dar el paso? - ematrona: conectamos matronas

 

A lo largo de los últimos años y, especialmente, en eventos como congresos y jornadas, la idea de que las Matronas tengan su propio Grado Universitario en España ha sido tema de conversación e incluso de debate.

Son muchas las Matronas que se sienten descontentas con el trato recibido por sindicatos, colegios profesionales, universidades  e instituciones sanitarias. El principal motivo es la percepción de que su opinión o no se tiene en cuenta o no se pone en valor por pertenecer a un grupo minoritario dentro del colectivo enfermero.

Este malestar creciente ha tomado mayor fuerza con la llegada a nuestro sistema formativo de las Unidades Docentes Multiprofesionales y las nuevas especialidades enfermeras, lo que ha propiciado en muchos lugares que la formación esté bajo la sombra de otras disciplinas y/o haya bajado de nivel.

Pero, ¿qué ocurriría si las Matronas tuvieran un Grado Universitario propio?, ¿qué impacto supondría a todos los niveles esta separación formal de la Enfermería?

La respuesta es demasiado compleja porque depende de multitud de factores, algunos de ellos ajenos totalmente al control de las propias Matronas y por tanto, impredecible. Pero es posible aproximarnos a diversos escenarios potenciales si se llegara a tomar esta decisión.

Dicho esto, debo aclarar que esta reflexión es fruto de mi visión y experiencia profesional, no deja de ser una visión parcial de un problema con demasiadas incógnitas y es posible que haya detalles importantes que escapen a mi conocimiento. De hecho, ni siquiera yo tengo claro qué puede ser mejor y a lo largo de los años he cambiado de opinión al respecto en varias ocasiones. El motivo fundamental de este artículo es dar forma a un problema y enriquecerlo con la reflexión y la opinión de todas aquellas personas que tengan esta inquietud.

Con todo la primera pregunta a contestar sería: ¿Están las Matronas preparadas para enfrentarse al reto de desarrollar su propio Grado Universitario?

La respuesta aparentemente sencilla, no lo es en absoluto. Si bien, el nivel académico de las matronas en general es muy bueno como asistenciales y docentes, para participar en la docencia universitaria son requeridas otras exigencias. En la actualidad, para poder impartir clase en la Universidad en calidad de profesor asociado no es necesario ser Doctor, pero sí es imprescindible para cualquier otra figura académica de mayor rango (Ayudante Doctor, Contratado Doctor, Titular y Catedrático). Es decir, si se da el paso para crear un Grado propio hay que tener garantías de que contamos con las suficientes Matronas Doctoras para iniciarlo, porque de lo contrario las consecuencias serían catastróficas, ya que estas plazas quedarían ocupadas por otras titulaciones y retrocederíamos a un sistema donde la docencia sería impartida por profesionales que no son Matronas. En este sentido sería interesante crear un registro de Matronas con el título de Doctor y con las acreditaciones de ANECA (Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación) en las figuras de Ayudante Doctor y Contratado Doctor para hacer estimaciones reales.

Imaginemos por tanto, que contamos con un número de Matronas con las acreditaciones pertinentes para iniciar el Grado, la siguiente pregunta interesante sería: ¿Qué Universidad tendría capacidad para desarrollar esta titulación?

Obviamente no todos los centros podrían disponer de una infraestructura ni recursos humanos suficientes para desarrollar una titulación de estas características, donde el número de matrículas no podría ser grande. Salvo que se utilizara como base de profesorado los docentes de las Facultades de Enfermería y se complementara con Matronas para las asignaturas específicas. A pesar de esto, es posible que la formación de Matronas quedase reducida a las principales ciudades españolas.

¿Y el número de matronas que salen al mercado laboral, se vería afectado? Lo más probable es que con la llegada del Grado aumentaría de forma considerable en los primeros años. No tanto por los centros públicos, sino por las Universidades privadas que rápidamente se «auto-invitarían» a esta fiesta.

A partir de aquí se podría abrir un nuevo debate sobre si el número de matronas que salen al mercado laboral es suficiente y si un exceso descontrolado podría perjudicar al colectivo o todo lo contrario.

Si preguntas a Matronas con trabajo inestable y precario si son necesarias más Matronas, tendrán muy claro que esto les perjudica, pero desde el punto de vista de la profesión es al contrario. En la actualidad existen figuras no profesionales como Doulas que están ocupando espacios que son propios de las matronas y otras figuras profesionales que ocupan espacios que también pueden ser asumidos por Matronas, pero por la escasez de estas y/o por la falta de iniciativa empresarial no terminan de asumirse. La incorporación de un número de matronas importante podría dar mayor fuerza al colectivo profesional en su conjunto y forzar necesariamente el desarrollo completo de todas las competencias de las Matronas. Aunque este desarrollo sería más importante en el terreno de la asistencia privada que en el de la pública, como ocurre con otras titulaciones como Fisioterapia y Podología.

Lo que parece también claro es que con el sistema actual y la llegada de las nuevas especialidades de enfermería, hemos llegado a nuestro techo en número de Matronas. Y es que hay que repartir entre más colectivos la formación especializada y por tanto, salvo cambio inesperado de la situación económica, el crecimiento en plazas no solo quedaría estancando sino que podría llegar a sufrir un retroceso.

Utilizando los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre profesionales colegiados, el número de matronas desde 2008 hasta 2015 ha aumentado en 1.354 matronas (15,8%), mientras que en colectivos como Fisioterapia y Podología el crecimiento ha sido del 30,7% y del 25,5% respectivamente (tabla 1). En el caso de Matrona, el crecimiento en el último año ha sido solo del 0,5%, mientras que en Fisioterapia y Podología se situó en el 5,7 y 6,5%, respectivamente (tabla 2).

Además de esto, el peso específico de las matronas dentro del colectivo de enfermería ha pasado de ser del 3,5%  (6.072 Matronas sobre 172.132 enfermeras) en 1995  al 3,0% en 2015 (8.571 Matronas sobre 284.184 enfermeras).

Como conclusión, somos la profesión sanitaria que menos crece en profesionales y cada vez nuestro peso dentro de la Enfermería es menor. Esto, sin contar con los datos de los profesionales que se encuentran fuera de España y no están colegiados.

Tabla 1: Número de profesionales sanitarios colegiados en España

Año Enfermeros Matronas Fisioterapeutas Podólogos
2015 284.184 8.571 45.045 6.867
2014 274.817 8.531 42.490 6.423
2013 266.495 8.297 39.936 6.197
2012 265.569 7.930 38.630 6.050
2011 268.309 7.713 37.480 5.814
2010 262.915 7.580 35.630 5.540
2009 255.445 7.354 33.288 5.263
2008 250.020 7.217 31.229 5.114

Fuente: INE.

 

Tabla 2: Crecimiento porcentual de los profesionales sanitarios en España con respecto al año previo.

Año Enfermeros Matronas Fisioterapeutas Podólogos
2015 3,3% 0,5% 5,7% 6,5%
2014 3,0% 2,7% 6,0% 3,5%
2013 0,3% 4,4% 3,3% 2,4%
2012 -1,0% 2,7% 3,0% 3,9%
2011 2,0% 1,7% 4,9% 4,7%
2010 2,8% 3,0% 6,6% 5,0%
2009 2,1% 1,9% 6,2% 2,8%
2008 2,8% 2,2% Sin datos 4,0%

Fuente: INE.

 

Otra pregunta de interés: ¿nuestra profesión mejoraría su nivel académico con la creación del Grado propio?

Esta pregunta daría para otro gran debate.

Si creamos nuestro propio Grado casi con total seguridad sería de 4 años de duración como Enfermería, y con una gran base común inicial. Lo ideal sería tener un Grado con una duración de 5 años y 300 créditos para optar directamente a los programas de Doctorado sin necesidad de Máster oficial y con posibilidad de entrar en el grupo A1 de categorías profesionales.

Independientemente del número de años del grado, tendríamos la oportunidad de profesionalizar a nuestros docentes y habría un gran número de asignaturas  específicas que mejorarían considerablemente su nivel. Además, este nivel formativo se estandarizaría bastante para todos los centros docentes, no como ocurre en la actualidad que dependiendo de la Unidad Docente donde se lleva a cabo la residencia, las materias que se imparten y la profundidad de estas, están sometidas a gran variabilidad, a pesar de tener un programa común.

Otra ventaja y/o inconveniente (no me atrevo a catalogarlo) es la proliferación de las dobles titulaciones como serían Enfermería-Matrona o Matrona- Fisioterapia, sobre todo en las Universidades privadas.

También se presentan perjuicios que hay sopesar. Uno de ellos es que al dejar de tener especialidad y no conseguir un Grado de 300 créditos, habría que cursar un Máster oficial de 60 créditos para poder acceder al programa de Doctorado, algo que en la actualidad no es necesario tras la publicación del RD 99/2011.

A pesar de este inconveniente, al tener un Grado propio con Docentes Matronas la posibilidad de crear líneas de Doctorado propias potenciaría el número de Matronas que cursarían el Doctorado y la investigación en nuestro campo.

En conclusión, lo más probable es que mejorara el nivel formativo, pero pagaríamos el precio económico de realizar un Máster a cambio de potenciar la investigación y los programas de Doctorado.

En cuanto a nivel retributivo, ¿la creación del Grado supondría una mejora?

En este tema me considero bastante pesimista. En el ámbito privado el excedente de profesionales supondría un bajada retributiva casi con seguridad (aunque no mucho porque en la actualidad es bastante lamentable) y en el ámbito público la pérdida de la especialidad podría llevar asociado una pérdida del complemento de especialización que, aunque en la mayoría de las comunidades es irrisorio, en alguna comunidad como Cantabria es relevante.

Diferente sería entrar con un Grado de mayor carga crediticia y acceder al grupo A1.  En este caso los complementos retributivos mejorarían considerablemente. Pero es una decisión de carácter político y sometida a una gran presión por parte de otros colectivos muy numerosos, lo que me hace ser pesimista en este sentido.

Y ¿a qué profesionales podría afectar más este cambio?

Está claro que las personas más afectadas son las futuras matronas, que tendrían que decantarse desde un principio por el Grado que desean realizar. Para este grupo, el principal inconveniente sería la pérdida de la titulación de enfermera y la mayor competencia laboral posterior pero ahorrarían un mínimo de 2 o 3 años en conseguir la titulación de Matrona, dependiendo de si el Grado fuera de 5 o 4 años respectivamente. Es decir, se ahorrarían 2 años de especialidad más el año de preparación del EIR.

 

Para concluir y con total sinceridad, las dos  únicas cosas que tengo claras es que no se puede desarrollar un Grado propio si no tenemos Matronas en situación de ocupar esos puestos docentes y que nuestra profesión no podrá desarrollarse plenamente sin más Matronas. A partir de ahí, todo lo expuesto no dejan de ser conjeturas personales y serán nuestros representantes en base a informes técnicos más rigurosos los que tarde o temprano planteen esta cuestión.

 

 

Antonio Hernández Martínez

Matrona. Máster en Metodología de la Investigación. Doctor

Coordinador Unidad Docente de Matronas y Enfermería Pediátrica Mancha-Centro

Profesor Asociado Facultad de Enfermería de Ciudad Real

Director Formación e Investigación ematrona