Y así, “grosso modo”, es como surge nuestra profesión.

Miles de años la mujer pariendo sola; hasta que a otra mujer se le ocurrió acompañar a la que estaba pariendo. Sin más. Confiando en la parturienta y en la naturaleza de su cuerpo para poder dar a luz. Apoyando, dando fuerza, empoderando; con paciencia, respetando los tiempos caprichosos (de la madre y del bebé)

Nuestra historia, es tan antigua como la historia de las civilizaciones.

De esta forma me imagino a Lucy, apoyada sobre dos piedras, guarecida en una cueva a salvo de otros depredadores, pariendo a la primera criatura que vino al mundo en bipedestación. Después, instintivamente, agarró una piedra afilada y cortó el cordón umbilical; y de la misma manera, movida por su instinto animal, amamantó a su hijo y lo cubrió con pieles de otros mamíferos para protegerlo del frio.

Siglos después, otras mujeres, anónimas o conocidas a través de las letras, han seguido pariendo acompañadas de mujeres experimentadas en este arte. El de la partería.

Desde campesinas a reinas, pasando por la mujer del carpintero, todas requerían a la partera. Necesitaban su “presencia”.

Y en estas nos encontrábamos, reconocidas por la sociedad, sabiendo todo el mundo lo importante que era el papel de la matrona para la vida de una mujer y de su familia, siendo pilar fundamental en la salud comunitaria, cuando allá por el XVII, aparecieron los primeros instrumentos para “ayudar” en los partos difíciles.

Poco a poco se fue incrementando el numero de mujeres que preferían ser asistidas por “comadrones” a sabiendas de que si algo se complicaba, tenían poder para resolver la situación. Es evidente que esto medicaliza un proceso fisiológico; pero por contra, el uso adecuado de esta tecnología y de estos aparatos hoy en día permite que muchas mujeres y sus bebés salven su vida y tengan un final feliz.

Un siglo después, se acabó la supremacía de la matrona en la asistencia obstétrica, pasando de ser un arte basado en la observación y experiencia, a una ciencia en toda regla, con la llegada de los primeros tratados sobre obstetricia y ginecología y con la supeditación al estamento médico.

Llegados a este punto, perdimos toda la esencia de la profesión. Ahora ya no importaban los tiempos, la necesidad de la madre o del bebé, o nuestra presencia. Asistir partos, se había convertido en una lucha de clases. No obstante, nada es monocausal… y obviando otros acontecimientos históricos es difícil ser fiel a la realidad.

En este punto ya no hay cuevas ni pesebres. Ya no hay reinas ni palacios. Ahora los partos se asisten en hospitales. Sin esencia. Sin presencia. Sin mujeres empoderadas. Con mujeres asustadas. Sin instinto animal que les permita amamantar a su cría nada más nacer. Capando la naturaleza del ser. Anulando esa neuroprogramación que se activa en el momento que los dos protagonistas encuentran sus miradas. Ese momento mágico en el que la madre descubre todo su potencial como madre. Ese momento que agita su parte más primitiva haciéndola capaz de todo por su hijo… Sin matronas

En aras del avance tecnológico y de una falsa seguridad, las matronas nos limitamos a cumplir protocolos y a aplicar tratamientos. Nuestra escasez nos lleva a ser prácticamente desconocidas y a limitar todo lo que podemos desarrollar.

Inmersos en el futuro

Siglo XXI. De la mano de las nuevas tecnologías, henos aquí tú que lees y yo que escribo sobre folio en blanco, (bueno, pantalla en blanco) reflexionando sobre el “de dónde venimos”, y apuntando la mirada para construir un “a dónde queremos ir”…

Ciertamente, los tiempos han cambiado…Pero la esencia no…

Ahora es tiempo de recuperar la esencia perdida. Tiempo de volver a parir en paz, de empoderarse, de acompañar, de respetar, de esperar. De darle tiempo al tiempo. Para recuperar la esencia. Recuperar la presencia.

Pero también son tiempos de compartir sabiduría. De mostrar inquietudes. De compartir experiencia. De compartir el sentimiento de amor por la profesión. Porque así, como quien comparte una receta de cocina hecha con amor para que perdure en el tiempo, es como se enriquecen las cosas. Añadiendo cada uno su ingrediente esencial.

Es tiempo de demostrar que estamos preparadas para construir nuestro futuro que empieza hoy, que ya estamos viviendo; inmersas en una especie de sueño tecnológico en el que el conocimiento no se nos veta ni se nos limita, sino que se comparte. Un futuro en el que el empoderamiento depende por entero de nosotras, de unir nuestros proyectos, de comunicar nuestras inquietudes, de transmitir nuestras experiencias, de hacernos valer por lo que hacemos y compartirlo y difundirlo a nuestras colegas y también al resto del mundo.

Es tiempo de adelantarnos al futuro que ya se instaló entre nosotras y aprovechar la tecnología y darle nuestra esencia, nuestro “toque personal”: hacerla nuestra y que ello nos lleve a estar más cerca de las mujeres. Somos capaces de transformar la frialdad de la tecnología llenándola con la calidez y cercanía que en nosotras, las matronas, es algo que llevamos dentro.

Por eso escribo aquí. Porque no es necesario saberlo todo. Pero sí es necesario compartirlo todo. Es necesario crear un espacio común para que cada uno comparta lo que quiera. Es tiempo de la partería 2.0. :de twittear, de publicar en Facebook, o tener un canal en YouTube. Es tiempo de consulta online, webinars y de blogs…

Es tiempo de conectarse a la Wi-Fi y actualizarse…

No estamos en una época de cambio… estamos en un cambio de época. La era digital ha llegado y no podemos quedarnos de nuevo mirando cómo nos pasa el futuro por encima.

Es tiempo de recuperar la esencia, la presencia y de tomar conciencia de esta transformación.

Es tiempo de avance, de desarrollo, de innovación.

Es tiempo de ematrona

 

6 Comments

  • Alberto dice:

    Hoy día las matronas deben de estar en conexión si no es así nos perderemos en el mar de la desidia , todos sabemos que ya todo es digital y global. Adelante matronas ¡ conectemos ¡.

  • Laura dice:

    Creo que estamos en un momento genial para ampliar conocimientos. Las redes sociales nos ayudan a acercarnos a otras culturas y a otras formas de trabajar, que de otro modo no seríamos capaces de conocer

  • Raquel dice:

    Las redes sociales es el camino más cómodo para poder relacionarnos con otras matronas, conocer su día a día, sus inquietudes…y al mismos tiempo tener información sobre trabajo, formación etc…es momento de comenzar sin pensarlo!!

  • Nina Martinez dice:

    La unión de las matronas nos da también la fuerza para seguir manteniendo nuestra esencia. Unámonos, conectémonos. Las redes nos brindan esta oportunidad, la de sentirnos unidas estemos donde estemos.

  • Mariajo dice:

    Tengo que confesar que como matrona me encantaría estar informada de todo y al tanto de las novedades que surgen en mi profesión. Pero como madre trabajadora y esposa me resulta imposible acudir constantemente a cursos o congresos. Me encanta mi profesión… pero también tengo una familia y una vida social con la que repartir mi tiempo y mi atención. Es gracias a las redes sociales o a la formación online como consigo aprovechar esas escasa horas libres para mejorar y actualizar mis conocimientos.
    Así que …bienvenida sea la tecnología…aparte de la ilusión que me hace poder establecer contacto con matronas de otros países de forma habitual…

    • Erica dice:

      Conciliar es una palabra que a día de hoy desgraciadamente todavía es difícil de llevar a la acción. En el sector sanitario, todavía más complicado. Por eso, estoy totalmente de acuerdo contigo Mariajo, en que ematrona, nos abre una ventana al mundo de las matronas, ofreciéndonos la oportunidad de avanzar en la profesión sin tener que renunciar al resto de nuestros roles. ¡Vamos a conectarnos!

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